Primero, la igualdad de género

A pesar de los avances alcanzados durante los últimos años, aún tenemos un largo camino por recorrer para que las mujeres y los hombres, las niñas y los niños tengamos los mismos derechos, los mismos recursos, las mismas oportunidades y la misma protección.


Todavía existen grandes desigualdades en diversas regiones y prácticas que sistemáticamente niegan a las mujeres los mismos derechos laborales que tienen los hombres. Hoy en día existen más mujeres que nunca con empleos pagados, sin embargo México es el país con la tasa más baja de participación de mujeres en el mercado laboral de los países de la OCDE. De acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, durante enero de 2020, en el sector formal, los hombres registraron un salario diario 14.6% mayor que el de las mujeres.


El enfoque de género debe ser parte de nuestra normalidad. Uno de mis objetivos como Senadora, es que en el futuro próximo no sea necesario fomentar este tipo de iniciativas, que de fondo seamos una sociedad incluyente y que no existan grupos con menos derechos que otros.


Es urgente que las empresas, como unidades de desarrollo, integren dentro de sus políticas, medidas para asegurar la igualdad de género, una forma de incentivar esta práctica es promover su implementación dentro de las empresas proveedoras del Estado.


Por lo anterior, propuse una modificación a la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público en materia de igualdad de género. De aprobarse esta iniciativa, se crean incentivos para que las empresas que venden bienes y servicios al gobierno apliquen políticas y prácticas de igualdad de género en reclutamiento, selección y capacitación de personal; medición de clima laboral; igualdad salarial y de prestaciones; uso de lenguaje incluyente; salas de lactancia; flexibilización de horarios de trabajo; licencias de paternidad; medidas para apoyar necesidades de cuidado; accesibilidad de espacios físicos; y, mecanismos para prevenir, atender y sancionar la discriminación y la violencia laboral.


El gobierno y esta legislatura han apostado por la equidad de género en todos los poderes y en todos los niveles, debemos fomentar que los proveedores de gobierno apliquen estos mecanismos al interior de sus empresas. Hagamos posible que todas las empresas mexicanas, garanticen que las políticas de igualdad de género sean una normalidad asimilada.