Ética, esencial en el avance de la Inteligencia Artificial

Actualizado: 10 ago

La semana pasada, tuve la oportunidad de participar en una mesa de diálogo con motivo de la Recomendación sobre la Ética de la Inteligencia Artificial en América Latina y el Caribe emitida por la UNESCO. Espacios como este resultan de un enorme valor para debatir y reflexionar, a través de un diálogo abierto, interdisciplinario e informado sobre los impactos de la inteligencia artificial y nuestra responsabilidad para enfrentar los desafíos que nos presenta.

La Recomendación tiene como objetivo servir de base para la implementación de los sistemas de Inteligencia Artificial (IA) al servicio de la humanidad, las personas, las sociedades y el medio ambiente y los ecosistemas, así como para prevenir daños. Busca también fomentar la utilización de los sistemas de IA con fines pacíficos.


En su contenido, se proponen diversas acciones en el ámbito político con relación a:

  • evaluación del impacto ético

  • gobernanza y administración éticas

  • política de datos

  • desarrollo y cooperación internacional

  • medio ambiente y ecosistemas

  • género

  • cultura

  • educación e investigación

  • comunicación e información

  • economía y trabajo

  • salud y bienestar social


De igual forma, se propone integrar una comisión nacional de ética de la Inteligencia Artificial. Este avance, es sin duda es un documento de gran valor, imprescindible para ser tomado en cuenta por todos los ámbitos de los sectores público y privado,sí como organizaciones no gubernamentales, centros científicos y de investigación.


Como legisladores, tenemos la responsabilidad de ir un paso adelante para asegurar que los beneficios de esta creación humana siempre sean mayores que sus deficiencias. Sabemos que la IA puede proporcionar a millones de estudiantes el apoyo para completar la educación secundaria, cubrir 3.3 millones de puestos de trabajo adicionales y ayudarnos a hacer frente a la propagación y las secuelas de la pandemia por COVID-19.


También sabemos que existen dilemas éticos como el sesgo de género en la creación de productos, las decisiones de los algoritmos de coches autónomos, hipervigilancia, deep fake, y otros ejemplos sobre los que he escrito en blogs anteriores.


La inteligencia artificial ya nos alcanzó y no hemos actualizado la forma en la que la gobernamos, utilizamos, creamos y direccionamos. Recordemos siempre, que la IA debe ser centrada en el ser humano. Teniendo esa directriz en mente, será posible ajustar la estructura de nuestros países para la realidad vigente. Además, ya que la IA es mundial, el esfuerzo que necesitamos debe ser conjunto entre gobiernos, empresas transnacionales y plataformas digitales.


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