Las Redes Sociales y la Libertad de Expresión

Tras la toma del Capitolio de Washington el pasado 6 de enero, las principales redes sociales - Twitter, Facebook, Instagram, YouTube y Snapchat - decidieron bloquear las cuentas del entonces presidente de los Estados Unidos Donald Trump, por incitar a la violencia con sus mensajes e infringir de manera grave y repetida las políticas de uso.

Estas acciones sin precedente avivaron la preocupación sobre el poder de las empresas digitales y reanudaron el debate internacional sobre su regulación.

¿Debe ser una compañía la que tenga el poder de decisión para cerrar cuentas de personas en las redes sociales? ¿O debemos crear mecanismos en los que haya un marco de trabajo que les permita hacerlo ajustándose a la ley?, preguntó António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, en una rueda prensa celebrada el 28 de enero en la sede de la Organización.

Es importante reconocer el poder de influencia global que concentran estas plataformas y cuestionarnos si podemos vivir en un mundo donde unas cuantas empresas pueden hacer uso de ese poder no sólo con propósitos comerciales, sino que pueden llegar a cambiar el comportamiento de la gente y desde el punto de vista político, ejercer control sobre los ciudadanos.

En el centro de la discusión sobre la regulación está el respeto y la preservación de la libertad de expresión. La libertad de expresión es el derecho que tengo a pensar y compartir con otras personas mis ideas, reflexiones y opiniones, es decir, el derecho a razonar y dar a conocer lo que creo y lo que conozco. Este derecho incluye también la libertad de buscar, recibir y difundir ideas, opiniones e información, por cualquier medio y con personas de cualquier otro país. Nadie tiene el derecho de prohibir o limitar mi libertad de expresión. (Artículos 6º y 7º constitucionales; y artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos).

¿Qué sucede si en el ejercicio de mi libertad de expresión incito a la violencia, la división y el odio? En el caso de Donald Trump,sus mensajes incitaron a sus simpatizantes a tomar el Capitolio. El asalto cobró la vida de 4 personas y 52 fueron detenidas.

¿Quién es responsable de regular el contenido difundido en las redes sociales? ¿Qué organismo tiene mayor capacidad para hacerlo de manera eficiente y oportuna?

El gobierno de cada país está obligado a respetar la libertad de expresión y no interferir con este derecho, así como remover cualquier obstáculo que las personas enfrenten para ejercerlo.

Si bien, las redes sociales revolucionaron la forma en que nos comunicamos e interactuamos, hoy nos encontramos frente a un escenario que sin duda demanda de un análisis profundo para continuar buscando un equilibrio entre las limitaciones a mensajes nocivos y la libertad de expresión. Diversas compañías de redes sociales ya cuentan con sus políticas de moderación de contenido, y hasta ahora han resultado insuficientes con relación al avance en la utilización de redes y sus divergentes consecuencias en nuestro mundo.

La regulación del ciberespacio es un reto global que requiere de la cooperación y colaboración de gobiernos, empresas y ciudadanos, tenemos la responsabilidad común de proteger los derechos digitales y de expresión, además de garantizar la privacidad y la seguridad.


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