Ventiladores requieren de innovación en el gobierno

Cuando las circunstancias cambian y no hay antecedentes ni instrucciones sobre cómo actuar, nuestra única alternativa es innovar. De nuestra capacidad de adaptación e innovación dependerá el poder enfrentar los retos que vienen.


Hoy, los mercados y las cadenas de suministro han cambiado e incluso los tomadores de decisiones tienen diferentes prioridades. De acuerdo con la fundación de innovación Nesta, las soluciones tecnológicas pueden ayudar a combatir la pandemia, contribuir a lidiar con el aislamiento y a mitigar las consecuencias económicas. Lo cierto es que de esta crisis resultarán innovaciones y cambios permanentes en nuestra utilización de soluciones digitales, tecnológicas y de gobernanza.


Los desarrollos científicos y tecnológicos, son patentados para que sus creadores de tecnología se beneficien económicamente y le sea reconocido el esfuerzo, la creatividad, la innovación, la inversión y el tiempo de trabajo. Una patente es un conjunto de derechos exclusivos concedidos al inventor de un nuevo producto o tecnología. Esto se enmarca dentro de la propiedad industrial, que a su vez forma parte del régimen de propiedad intelectual. El tiempo de publicación de una patente en México es de aproximadamente 18 meses. Una vez que son publicadas, el tiempo de uso es de 20 años.


Por otro lado, existen patentes de uso libre e invenciones del dominio público, que de ser de respiradores, resultarían de gran utilidad. En México, el panorama es alentador, ya que una empresa liberó una patente de respiradores con registro vigente para que éstos puedan ser fabricados rápidamente.


La buena noticia es que en nuestro país hemos visto surgir diversos proyectos de elaboración de respiradores. Desafortunadamente, el marco regulatorio para fabricar y utilizar estas invenciones no es el ideal: existen desarrollos mexicanos de respiradores, que están ya en las últimas pruebas y que han solicitado apoyo a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y la Secretaría de Economía (SE) ya que el tiempo de aprobación de éstos dispositivos, catalogados como de clase 2, es un plazo de dos años.


Es la primera vez en la historia en la que los científicos han trabajado de forma tan colaborativa, ni el ébola ha logrado que las investigaciones estén tan entrelazadas. Mientras que biomédicos cuestionan la compra de ventiladores del IMSS a otros países, podríamos enfocarnos también en potenciar y apoyar el talento y creatividad de los mexicanos. Tiempos extraordinarios requieren de medidas extraordinarias y de la colaboración de todos los sectores.


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© 2020 Alejandra Lagunes