La fiebre de litio

El litio es un elemento químico, metal de color plateado, alcalino, altamente inflamable y reactivo. Debido a estas propiedades, el litio raramente es encontrado como elemento libre en la tierra, más bien es un componente de rocas como el granito y siempre en proporciones muy pequeñas. También podemos encontrar litio en mayores cantidades, diluido en el agua marina, especialmente en las profundidades, cerca de las “ventilas hidrotermales”. Biológicamente el litio es un elemento cuyos efectos en el metabolismo de plantas y animales ha sido poco estudiado, pero sabemos que está presente en todos los seres vivos.


Este elemento universal tiene diversas aplicaciones industriales que van desde la fabricación del famoso cristal pyrex, resistente a altas temperaturas, la cerámica, la producción de aluminio, de acero, de baterías recargables, autos eléctricos, celulares, computadoras y hasta en las armas nucleares. Además hoy en día se reconoce su uso en la medicina, principalmente para tratar desórdenes mentales como la bipolaridad y el síndrome de atención.


Nadie le había puesto mucha atención al litio hasta la década de los 50´s, durante la llamada Guerra Fría, para la producción de armas de fusión nuclear y ahí empieza la historia de la hoy conocida como “fiebre de litio”. Aunque en los años 90´s al fin de la guerra armamentista nuclear, el litio perdió valor y no fue hasta la última década que volvió a ser un elemento de interés económico debido a su alta eficiencia de almacenaje energético para la construcción de las baterías recargables.


Originalmente el litio se extraía de yacimientos minerales, se hacía minería a cielo abierto y las tasas de producción eran bajas, ya que pues cómo ya les dije su concentración en las rocas es pequeña y su extracción es altamente costosa. Sin embargo, en los años 90´s se inventó una técnica revolucionaria para extraer litio de la salmuera, es decir en depósitos con altas concentraciones de sales, normalmente encontrado en lagos salobres secos.


Los principales depósitos de litio de salmuera se encuentran en Argentina, Chile y Bolivia y potencialmente en algunas partes del norte de México. Lamentablemente este tipo de extracción requiere de enormes cantidades de agua, generalmente en sitios que son desérticos, por lo que la sustentabilidad de este proceso es muy cuestionada. Por último, hay algunos sitios donde el litio se extrae de manera “natural”, en las columnas hidrotermales y en sitios donde hay geotermas, este parece ser el método de extracción con menores costos ambientales, pero también el menos explorado y desarrollado.


Actualmente el litio es considerado indispensable para la transición energética hacia energías renovables, pues constituye un elemento primordial para la elaboración de dispositivos que almacenen la energía del sol o del viento de manera eficiente, es decir, para fabricar baterías. Se estima que los principales fabricantes de baterías en el mundo pretenden invertir más de 50 billones de dólares en los próximos 5 años para incrementar la producción de litio hacia el 2030. De hecho, si realmente queremos alcanzar las metas para detener el incremento de la temperatura del planeta, necesitaríamos 5 veces más litio de lo que actualmente se extrae.


De esta “fiebre de litio” surgen diversas complicaciones, no es solo ¿quién lo extrae?, sino ¿cómo se extrae?. Cualquiera que sea el proceso debe ser lo más adecuado ambiental y socialmente, pues qué sentido tendría transitar hacia energías renovables si en el camino producimos millones de toneladas de carbono, afectamos miles de hectáreas de ecosistemas naturales y atropellamos el derecho humano al agua y a un medio ambiente sano.




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