Redes fantasma, asesinos silenciosos

Las redes fantasma, son cualquier tipo de artes de pesca abandonadas, perdidas o descartadas en el mar. Representan una gran preocupación mundial debido a sus impactos ambientales, ya que de las 11 millones de toneladas de plásticos que cada año terminan en el océano, el 10% corresponde a componentes de pesca.

Para la conservación de los mares, las redes fantasma son uno de los mayores obstáculos; la degradación que provocan al fondo marino y arrecifes es preocupante, así como las afectaciones a la biodiversidad. Una sola de estas redes tiene la capacidad de atrapar una gran cantidad de diversas especies en periodos de entre 6 y 12 meses y permanecer cientos de años como residuos al descomponerse, modificando el sistema alimentario de los animales marinos al introducir microplásticos en su ingesta.

Tampoco podemos ser ajenos a la crueldad animal que representan las redes fantasma, las especies que quedan atrapadas tienen muertes lentas y dolorosas por asfixia, inanición o desangramiento y las que escapan pueden presentar heridas o mutilaciones que disminuye sus capacidades de sobrevivencia.

Para la vaquita marina, especie mexicana al borde de desaparecer, las redes fantasma, en su mayoría generadas por la pesca ilegal de totoaba, son su principal causa de muerte. La totoaba es un pez de gran tamaño con gran riesgo de captura por su alta demanda en el mercado negro chino, con el que la vaquita marina comparte territorio y que también se encuentra bajo diversas protecciones como especie en peligro de extinción.

El Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita Marina (CIRVA) ha recomendado el retiro total de todo tipo de redes de la zona de refugio, ante la realidad de que cada año la población de vaquita marina disminuye en un 50%, se calcula que actualmente existen menos de 19 ejemplares, una situación crítica que debe atenderse con extrema urgencia.


El retiro de redes del área de refugio de la vaquita marina es fundamental para los esfuerzos por salvarla de la extinción, por lo que también es necesario reforzar las actividades de vigilancia para evitar que mas redes sigan entrando en la zona. Las cantidades de redes que se han recuperado en el Alto Golfo de California son considerables y preocupantes, tan sólo en 2017 se retiraron 40 toneladas y entre 2016 y 2019, 10 vaquitas marinas fueron encontradas muertas entre este material.

Es por ello que presenté un respetuoso exhorto a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, a la Secretaría de Marina, a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y a la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca para que informen acerca del estado que guarda el programa de retiro de redes fantasma en el Alto Golfo de California. Las redes fantasma son un crimen contra la biodiversidad, la supervivencia de la vaquita marina depende de que su hábitat esté libre de ellas.





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